Crónica del BCN Film Fest 2020: 1a parte

 

 

 

 

El jueves llegué pronto a recoger la acreditación, antes de las 9:15h de la mañana. Allí me atendieron muy amablemente, en la cola de tres personas hay un anciano jocoso que saluda a una señora que encajaría muy bien en un casting de maestras, parece que se conocen de otras ocasiones. Al salir, anduve un poco despistado, con la acreditación y los regalitos que nos brindaron: una bolsa de tela muy versátil con la estampación del festival; una libreta pequeña de hojas amarillas para tomar notas (la que estoy utilizando para escribir sobre las películas) con su bolígrafo de extremos de plástico naranja y cuerpo cilíndrico de cartón, que puedes unir ajustadamente o encajar a la goma elástica de color calabaza situada y centrada justo en el extremo derecho de la tapa trasera, pero en el lado anterior, siendo la tapa delantera más estrecha para dejar intencionadamente el bolígrafo a mano y a la vista; una cajita de 30 gramos de chocolate sexi, concretamente seis cuadrículas cada una de un oscuro placer diferente, gentileza de la casa Valrhona, inocente de mí, cuando la vi pensaba que contenía seis lápices (verde pistacho, amarillo, color carne -rosa anaranjado-,cian, rojo pasión y púrpura); un folleto con la información para acreditados de prensa e industria; el programa oficial en mayúsculas, tamaño revista, pero con una encuadernación más dura y consistente; la cinta naranja de cuello lisa y personalizada con logos en blanco del festival, para llevar cómodamente la acreditación; y el programa de mano, compañero ideal y práctico. ¡Todo un detallazo!

 

Los cines Verdi están al lado de las oficinas del Barcelona Film Festival, tan solo unos escasos metros y una esquina los separan. De todas formas, le pregunté al divertido anciano por los cines y en la misma calle Verdi me los señaló familiarmente, tras darle las gracias se fue a desayunar con un compañero, para hacer tiempo, ya que por lo menos faltaban 45 minutos para que empezara la primera sesión. Delante de la entrada, ya había un señor que parecía periodista o locutor de radio, con el pelo a lo Punset, haciendo cola sentado y leyendo la novela "Vae Victus" del autor Albert Sánchez Piñol, muy recomendable por cierto.   

 

A eso de las 9:52 nos dejan entrar, hay que seguir todo un protocolo de higiene y seguridad, se produce alguna escena cómica con los dispensadores de gel, ya que más de uno intenta presionarlo sin éxito, pero la cosa funciona de una forma más sencilla y moderna, simplemente hay que poner la mano debajo para recibir una dosis hidroalcohólica de olor un tanto fuerte y amaderado. Hay un pequeño espectáculo narcisista protagonizado por el anciano que antes he nombrado, parece que le gusta hacerse notar, camino a la sala, por el pasillo, empezó un monólogo sobre la libertad y la falta de criterio propio, ya dentro de la sala se le oye decir: “atención otro borrego”, y a continuación otra señora siguiendo la broma empezó a imitar a una ovejita: “beh, beh, beh”. En conjunto parece una diminuta obra de teatro improvisada por un niño de posguerra.

 

 

 

 

 

                                                        
 





 

 

Justo antes de empezar la película de inauguración, la directora y responsable de programación Conxita Casanovas nos dirigió unas escuetas palabras de agradecimiento y bienvenida, inmediatamente y sin más preliminares proyectaron "UNO PARA TODOS".

 

Película de inauguración, "UNO PARA TODOS" drama dirigido por David IIundain, España 2019, 94 minutos.







Es de noche, un coche circula por una carretera mientras suena la canción "Tornaràs a tremolar" de la banda Mishima. El protagonista (David Verdaguer) ha llegado a un pueblo aragonés y se queda dormido en su renault 19 rojo de los años 90. Al hacerse de día se despierta y sale del coche con su mochila, se dirige al típico bar Manolo, pero el dueño se llama Joaquín y, sorpresa, porque se trata del actor Miguel Tirado Vinués (maño de los de verdad), más conocido como Marianico el Corto. 

 

En el lavamanos del retrete del bar, nuestro protagonista se asea los sobacos a la manera de antaño. Se ha tomado dos cafés y ya está dispuesto para el primer día de clase como profesor sustituto, se llama Aleix. Al entrar en la escuela le recibe la directora (Ana Labordeta) y le entrega todo el material, juntos van al aula de sexto curso que está en el segundo piso, por el momento vacía. En el patio la chiquillería se reúne para hacer filas. Ya en clase, se presenta y le tiene que llamar la atención a una alumna rebelde: “Verónica en clase las gorras fuera”. Aleix le pregunta al del bar si sabe de algún piso de alquiler. Así, por 300 euros al mes tendrá derecho a disfrutar de una decoración anticuada (ahora la llamarían vintage) y de un grifo que no para de gotear. 

 

La mayoría de la clase prefiere que Carlos, el alumno que padece una enfermedad grave, siga ausente. Aleix va a verlo a su casa, tiene la habitación llena de fotos de cuando era campeón de gimnasia. La madre (Clara Segura) se muestra muy amable y simpática con el profesor, se acaba de divorciar y se siente sola.

 

Es de noche, Aleix intenta dormir, pero solo hace que dar vueltas en la cama, decide salir a tomar algo. En la barra de un pub se pone a ligar con una mujer atractiva de ojos verdes (Patricia López Arnaiz), pero ella solo quería tomar una cerveza y no sube a casa de Aleix. Víctor parece ser el único niño que se alegra cuando Carlos, caracterizado de Darth Vader, vuelve a la escuela. Se trata de un guiño a los  amantes de la saga Star Wars, pero ¿será el profesor un verdadero paladín capaz de retornar al joven "Anakin" al lado luminoso de la Fuerza?

 

La película es una declaración de buenas intenciones, un tanto soñadora, que idealiza la figura del profesor. Pero muy necesaria en estos tiempos de pesimismo. Hacen falta valores y faros de luz en las aulas, docentes que ante todo sean personas íntegras, que vivan su vocación y den alas. Cada persona tiene sus habilidades y es labor del maestro descubrirlas y potenciarlas. La ética y la imaginación son más importantes que la simple transmisión de datos e información, como se pone de manifiesto mediante "el buzón del futuro", todo un acierto.

 

Aleix se las ingeniará para aunar y ganarse la clase, pero hasta aquí puedo leer. Una historia muy recomendable para ver en familia y proyectar en escuelas e institutos, y así tratar temas como el acoso escolar, la integración, el perdón y la posibilidad de evolucionar. Un film sencillo, pero emocionante, una lección de vida, en la que los adultos también aprenden de los menores.

 

Por cierto, el paisaje árido de los Monegros me ha traído a la memoria el cortometraje "El Pequeño Zahorí"(2013) y el film "Les Perseides" (2019), ahí lo dejo.



Tras el film inaugural seguimos con MR. JONES, drama histórico dirigido por Agnieszka Holland, Polonia - Reino Unido - Ucrania 2019, inglés, ucraniano, ruso, galés, 115 minutos.





La película empieza con el personaje de Eric Arthur Blair más conocido por el pseudónimo de George Orwell escribiendo una carta a Mr Jones. Referencias a la novela "Rebelión en la granja" y a la estética de las figurillas de los cerdos, que nos recuerdan a la película de animación del mismo nombre del año 1954.  

 

Gareth Jones (James Norton), el intrépido periodista que en febrero de 1933 entrevistó a Hitler, ahora quiere probar suerte con Stalin, pero el dictador ruso no le devuelve las llamadas. Cuando todo parecía perdido, Jones recibe noticias de Moscú, Paul Kleb (Marcin Czarnik) ha descubierto algo interesante. El mítico hotel de estilo modernista Metropol de Moscú (construído entre 1899 y 1907), todo un lujo en la Rusia comunista, será el alojamiento de Jones por un par de días. Después será acogido por la misteriosa Ada Brooks (Vanessa Kirby). 

 

La expansión de la generación de la energía eléctrica es una prioridad para el gobierno soviético, por eso están contratando especialistas extranjeros e importando maquinaria foránea, en un esfuerzo por superar el déficit energético. Una de las empresas extranjeras implicadas fue la británica Metro-Vickers que instaló equipos eléctricos y se encargó de su supervisión en la producción. También participaron otras empresas como la americana General Electric.  

 

Walter Duranty (Peter Sarsgaard) el periodista angloamericano ganador del Pulitzer (1932) por escribir las bondades del régimen comunista, es el niño mimado de Moscú. Archiconocido por dar las mejores fiestas de la capital: regadas en alcohol, droga dura intravenosa, música jazz desenfrenada y puro sexo, Sodoma y Gomorra se sonrojarían al quedar como meras aprendices.    

 

El oro de Stalin es el grano de Ucrania, con él pagará la modernización de la Unión Soviética, pero, ¿a qué precio? 

 

Referencias literarias como "La Batalla de los árboles" (un antiguo poema galés) y el cuento "La máscara de la muerte roja" (Edgar Allan Poe), acaban por añadir una dimensión más profunda a este film. Aunque catalogado como drama histórico, cosa que suena aburrida para la gran mayoría del público, tengo que añadir que la sensación como espectador ha sido más la de haber estado visionando una película de aventuras, espionaje y suspense, al estilo "Tintín", pero para adultos, y eso gracias a la maestría y saber hacer de la directora Agnieszka Holland.

 

 

El viernes 26 de junio a las 16h le tocó el turno a LA VERDADERA HISTORIA DE LA BANDA DE KELLY, un western a la australiana, dirigido por el director Justin Kurzel, Australia, Reino Unido, Francia 2019, VOSE, 124 minutos. 

 

El film se inicia con la voz en off del protagonista Ned Kelly (George MacKay) escribiendo su propia historia: “Australia 1867, a su familia la llevaron por la fuerza los ingleses a la Tierra de Van Diemen (Tasmania -colonia penal del Imperio Británico-)”. Gran Bretaña, además de cometer genocidios indígenas, aprovechó los hechos de "La Gran Hambruna" (1845-1849) para deportar personas irlandesas allende los mares. La miseria, el hambre y las duras condiciones de vida seguirán acompañando a durante generaciones a esas familias obligadas por la fuerza a emigrar. 

 

 

 

 

Ned de niño (Orlando Schwerdt) tiene aspecto angelical, inteligente y valiente, un líder nato; pero ha nacido en un entorno hostil y ha descubierto algo inaudito sobre su padre: ¿por qué un hombre guardaría un vestido rojo?. El misterio de "Los hijos de Sieve" es algo que viendo el film desvelaréis. Por cierto, el progenitor acaba yendo a la cárcel por su familia; y la matriarca (Essie Davis), de vez en cuando practica el francés con el sargento de policía (Charlie Hunnam), para salvar su negocio, un bar que más bien parece un chiringuito de cañas.

 

La redención le fue denegada a nuestro protagonista cuando su madre lo vendió por un puñado de libras a un bandolero consagrado, Harry Power (Russell Crowe). A partir de este momento, Ned es iniciado en la vida criminal, se abre la caja de los truenos, empieza la acción trepidante y la espiral de violencia. Incluso su hermano, Dan Kelly (Earl Cave -hijo del músico Nick Cave-), acabará siendo miembro de la banda de forajidos. Prostitutas, bandidos y policías corruptos. ¿Quién será más humano y compasivo? Pues bien, Ned se casa por amor con una chica del prostíbulo, embarazada de otro cliente; la joven y sensual mujer de Ned Kelly (Thomasin McKenzie, más conocida por su papel de Astrid en "El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos"). El alguacil trastornado, Alex Fitzpatrick (Nicholas Hoult -modelo y actor británico-) le dará más suspense y empaque a esta delirante lluvia de tiros, charcos de sangre y vómitos. El toque sensible lo aporta Joe Byrne (Sean Keenan), mejor amigo de Ned, filósofo e inventor.  En definitiva, un western australiano de intriga terrorífica que roza lo gore, no apta para público sensible.

 

 

 

Para terminar, al ver este film he pensado inevitablemente en la película "Por un puñado de dólares" (dirigida por Sergio Leone  en 1964 y protagonizada por Clint Eastwood) y en la canción de Van Diemen's Land  del álbum Rattle and Hum (1988) de la banda de rock irlandesa U2.

 

Sigo con mi recorrido y el sábado 27 de junio acudo a la Sesión de las  12:30h con "CUANDO HITLER ROBÓ EL CONEJO ROSA" film inspirado en la novela juvenil autobiográfica del mismo nombre, cuya autora fue Judith Kerr (ilustradora y escritora británica de origen alemán), y que cuenta como ella y su familia tuvieron que huir de Alemania a Suiza, posteriormente residir en Francia, para terminar acogidos por Inglaterra.

 

Aunque sea un tema muy trillado por el cine y el film en el fondo sea un drama, tiene una aproximación original y fresca porque la protagonista, Anna (Riva Krymalowski), es una niña de nueve años, encantada de viajar y descubrir nuevas experiencias. Después de ver la película dan ganas de leer el libro. La directora presenta el contexto histórico con una escena infantil en la que Anna, ataviada de pobre, es perseguida por un grupo de niños uniformados de nazis y se tiene que esconder debajo de una mesa; su hermano, Álex (Marinus Hohmann), disfrazado de Zorro (con su espada, sombrero y antifaz) pelea con los nazis y salva a su hermana. Por suerte es febrero y están celebrando la fiesta de carnaval en la escuela, pero ya nos ha puesto al día de la manera más sutil e inocente de lo que se está cociendo en la Alemania de 1933.  

 

 

 

 

La familia vive en Berlín, dueños de una gran casa con garaje y jardín. Se autodefinen como sozis (socialistas) y judíos. El padre, Arthur (Oliver Masucci), es un reconocido crítico teatral, dramaturgo y periodista, que se muestra abiertamente contrario a los nacionalsocialistas, de hecho está en una lista de autores prohibidos por Hitler; en vista de la situación será el primero en abandonar Alemania. La madre de los niños (Carla Juri), apasionada del piano, compone y toca durante horas; tendrá que lidiar con la vecina chafardera hasta el último momento. La leal y cariñosa Heimpi, ama de llaves y cuidadora de los niños, les ayudará a preparar las maletas para su salida del país. Anna tendrá que escoger entre dos peluches: su viejo conejo rosa o el nuevo regalo de Navidad.   

 

Hitler tiene la mayoría y no pueden volver a casa. Suiza les ha acogido como refugiados, allí disfrutarán de la paz, las patatas, el queso fundido, la cerveza y los paisajes idílicos. Pero lo difícil es publicar en Suiza, demasiados judíos intentando dedicarse a la cultura en ese pequeño país. El tío Julius ha ido a verlos, aprovechando un congreso en Bolzano (capital del Tirol del sur, Italia), como despedida le dará un mensaje de esperanza a su sobrina.

 

 

 

 

Todo un acierto que este film basado en la novela homònima de Judith Kerr, esté dirigido por Caroline Link, que a la par ha coescrito el guión junto a Anna Brüggeman. Esta triple sensibilidad femenina ha producido un Ánimus encarnado por el personaje de Arthur, el padre de los niños, inteligente, sabio e intuitivo, que sigue enamorado de su mujer, y sabe muy bien cómo educar a sus hijos. Es el arquetipo del marido y padre perfecto, una persona equilibrada, madura, amorosa, comprensiva y generosa, que le dice a su hija: “es absurdo dibujar lo que esperan los demás” (implícitamente le está diciendo te acepto y te quiero tal y como eres).




Por Daniel Love