Un 3D bastante bien logrado
Xp3D (2011, Sergi Vizcaino)

Starsmall Starsmall Starsmall Halfstarsmall

Original

Es una lástima ver, año tras año, una gran cantidad de títulos bien realizados cuyo lastre son los personajes, sus diálogos y en general el desarrollo de la historia.

Es probable que, ante un panorama en el que cada mes hay tres o cuatro películas en cartelera por las cuales se paga 2€ de más para verlas en las llamadas tres dimensiones, llame la atención un producto patrio que se suma a esa moda. También es probable que si dicho producto contiene en su cartel promocional a un par de actores ídolos de quinceañeras, en lugar de Santiago Segura, llame aún más la atención del público al que va destinada. Y, por supuesto, partimos de la base de que es probable que una película nacional tenga como base un guión que no estropee todo el conjunto. Lamentablemente, en XP3D sólo serán un hecho dos de estas tres presunciones.

La lista de películas que se vienen abajo por su guión es interminable. Es una lástima ver, año tras año, una gran cantidad de títulos bien realizados cuyo lastre son los personajes y sus diálogos, el desarrollo de la historia y, en general, la dirección que toma la acción en cada momento. XP3D forma parte de esa lista de películas, pues su principal aspecto negativo, junto a su título, es este que comentamos.

Por supuesto, también tiene numerosos puntos a favor. El más destacable es también el más importante: el 3D. Las localizaciones parecen haber sido cuidadosamente elegidas para que, junto a un correcto uso de las cámaras estereoscópicas, la inmersión en el escenario por el cual pululan los protagonistas sea rápida y cómoda. Otro tema vendría a ser si es útil y/o necesario tener que llevar un par de gafas. Es cierto que en algunas escenas, como cuando los protagonistas se adentran en una mina de sal, la inmersión es un punto a favor. Pero durante la mayor parte del metraje el 3D es completamente prescindible por muy bien rodado que esté.

En la línea de lo que decíamos antes, está claro que las tres dimensiones son una buena apuesta si se unen al género de terror o slasher, sobre todo si están bien conseguidas, pero en esta caso quizás patinen un poco los ya más que típicos momentos en los que algo te salta a la cara. Hay tres o cuatro, pero sólo uno consigue el efecto deseado: el gesto de querer limpiarte las gafas porque algo te ha salpicado. Sin duda, esto no es algo que se consiga con facilidad, y más en los tiempos que corren, en los que se podría decir que el espectador ha visto de todo ya.

Lo que está claro es que en el film algo de carne se tenía que enseñar, porque no nos engañemos, es otro de los reclamos. Ya que a las mozas las deleitan con un Maxi Iglesias haciéndose el gracioso y un Luis Fernández macarra, los mocetes no podían quedarse sin nada con lo que disfrutar. Para eso tenemos a Úrsula Corberó, que muy gentilmente coloca su culo en un primer plano para que todos se lo veamos bien y, encima, en 3D.

El trabajo de Amaia Salamanca, Alba Ribas y Óscar Sinela -incluso el del veterano Manuel de Blas como villano- son aceptables, a pesar de que se les haga exagerar en ciertos aspectos. Es una lástima que su trabajo y el del director se vean eclipsados por los demás puntos negativos.

Algo decepcionante, por decirlo de algún modo (y relevante de la trama, de modo que no leas este párrafo a menos que tampoco te importe mucho), es aquello que promete la película, algo que se anuncia con el mismo título: la existencia de algo paranormal. ¿Para qué nos hacen creer que podremos encontrarnos con algo del más allá, si al fin y al cabo todo está en la cabeza de la hermana de la protagonista? Se aceptaría tranquilamente si no se hubiese vendido lo paranormal desde un principio e incluso en el título. Vendría a ser como un El exorcista sin posesiones.

En definitiva, XP3D es algo que en un futuro no muy lejano, aquellos que ahora están empezando en el mundo del cine, podrán tomar cómo ejemplo de aquello que no se debe hacer: un guión bastante pobre y malo con unas localizaciones muy bien escogidas y un 3D bastante bien logrado.



Por Ibán Granero y Mónica Alías