La locura fílmica extrema llega un año más a Madrid con un despliegue impresionante de lo peor y lo mejor del cine Trash, clásico y contemporáneo. Efectivamente, Cutrecon está aquí.
En esta edición habrá un amorcito especial por cosas que explotan, algo que ya se intuye en el póster promocional, con el añadido de Rambo y todas sus increíbles versiones, copias, plagios, homenajes y barbaridades. Además, la presencia estelar de Uwe Boll presentando sus incursiones en el mundo del cine más infames marcará un listón Pero no nos alejemos de los ¡booms! y empecemos este repaso a la edición número 15 del Festival más cutre del país.
Empezar con Megaforce (1982) así como con su Making Megaforce (2025) es una declaración de intenciones en toda regla. No sé si me explico con suficiente claridad:
No contentos con esta afrenta para el cerebro, la apuesta sube con la Inauguración oficial del Festival, la nueva Deathstalker. El director Steven Kostanski escoge revivir una saga, segunda entrega de la cual nos trajo el mayor de los gozos en la pasada edición del festival, que nos traslada a las aventuras de la infancia, una muy naif en la que este tipo de films nos llenaba completamente, es innegable que espadas y brujas tiran lo suyo.
En todo caso, debo admitir que, lamentándolo mucho, mi travesía trashera aún estaba por empezar, pero antes, demos un vistazo a la sección oficial.
Las películas a competición siempre dotan a los festivales de cierto caché, acercando al público obras inéditas, selecciones con una curación precisa y una perspectiva única del panorama cinematográfico al que se dedica. Bien, Cutrecon no es una excepción, aunque por momentos quieras asesinar a programación en bloque. Este año los films han sido, «Soy Inmortal» (2025), la cita anual con Gallardo, master of the festivalÇ; «AJ Goes To The Dog Park» (2024), una bizarrada yanqui que arremete con lo gubernamental, rompiendo desde dentro, «El Afilador» (2025), obra brujeril vengativa de difícil clasificación y «Entre Secretos» (2025), otro film nacional en el que el amor al arte no quita la diversión...
Ahora sí, llega el momento de saborear parte de la retrospectiva dedicada al “director” alemán con peor fama en el mundillo, tildado como el «nuevo Ed Wood» o el peor realizador vivo, Uwe Boll es considerado como autor de sendos fracasos comerciales a los que no les acompaña la mala suerte. Merecedor de varios premios Razzie, incluyendo el de a la peor carrera cinematográfica, Boll se rinde con buen talante a tan infame honor.
Cutrecon no podría estar más contento de tenerlo estos días de festival como invitado especial, presentando parte de su filmografía, participando en QnAs y disfrutando de un público genuinamente entregado.
Las sesiones especiales empezaron con «Alone in the dark» (2005), thriller basado en la saga de videojuegos de mismo nombre, que recordaremos por estar protagonizado por Christian Slater, Tara Reid y Stephen Dorff, un elenco más que correcto para la época. Ahora bien, quizás la película más esperada del público vino de la mano de la ZOMBISPLOITATION con la celebrada, en el mal sentido, «House of the Dead» (2003). Esta otra adaptación de videojuego se vanagloria de tener la escena que peor y más extensamente utiliza los 360 grados en cámara lenta, un nada digno homenaje a por ejemplo Matrix (1999).
Tampoco se reduce su mala percepción por esa escena sino que nos deleita con todos los ingredientes del non savoir-faire que un film puede ofrecer, destacando un montaje loco y desacertado incluyendo imágenes del videojuego o un guión del puro estilo “claro que sí guapi”.
Otra de las elecciones del repaso de la filmografía del alemán es «Rampage»(2009). Obra muy personal que pasea por la violencia sin dejar indiferente. Mientras que «Postal», cierra con broche de oro (de imitación) el homenaje de este año y curiosamente se trata de un autohomenaje y una aceptación con bastante buen talante de su estatus. Y es que a la postre, es envidiable, es famoso, hace y sigue haciendo las películas que quiere, ciertamente se autoproduce, y es artísticamente libre, algo que no muchas personas pueden decir. ¡Vamos Boll!
Tras el subidón de Alone in the dark, la suerte sonríe de nuevo a toda fan del trash con la italiana «La Invasión de los zombies atómicos» (1980).
Esta maravilla rodada en Madrid y con un elenco envidiable encabezado por Hugo Stiglitz y acompañado por nada más y nada menos que Mel Ferrer y Francisco Rabal entre otros, nos plantea un apocalipsis Zombie de lo más abyecto en el que los protagonistas parecen estar más pendientes de salvar a sus seres queridos que de evitar el fin del mundo. Una barbaridad de sinsentidos que pasa por que una cirujana se asuste frente a gente con pústulas con sorprendente facilidad y sea lo menos empoderado que te puedes echar a la cara. No en vano su muerte, una de lo más trash-cuqui fuera abiertamente celebrada.
Como celebrada fue la sesión de Jaat (2025), film auspiciado por el Festival viguetà Nits de cinema oriental, un lujazo.
Si algo es capaz de levantar pasiones desmesuradas en una sala de cine, es, sin duda, un film de acción indio, y más si es de Tollywood. Jaat es la demostración física de ello, provocando aplausos, risas, chascarrillos emocionados y una de las sesiones más divertidas del presente certámen. Con ciertas reminiscencias a John Wick, a Payback y un toque de Rambo, se vertebra una historia de limpieza y justicia en la que el pobre malote de Ranatunga, por mucho carisma que acumule, tiene las de perder con la fuerza sobrehumana que se le viene encima, nada más y nada menos que el Rambo indio, un Jaat literalmente imparable.
Lo mejor de este cine, al que se le podría denominar “contrario” al Bollywood moralista de colores y cantarín que conocemos es la forma en la que introducen la crítica social sin chorradas, en el caso que nos ocupa, una dura hostia contra la mafia y la corrupción policial y gubernamental que impunemente destroza vidas y comunidades. Si tuviera un Jaat, cuántas cosas barrería.
Siguiendo con el paseo por Cutrecon, una de las sesiones dobles más queridas, Balas y bigotones, presenta dos barbaridades: White Fire (1984) y Karachi Thunderbolt (2026).
El primer trabajo, una coproducción, tomad aire, Franco-americana-italiana-turca dirigida por Jean-Marie Pallardy demuestra que Freud hubiera flipado pepinillos en vinagre fuerte si hubiera llegado a ver determinadas cositas. En White fire tenemos el no placer de contemplar cómo se las ingenian para justificar un incesto, ¡toma castaña! La trama alrededor de unos ladrones y de un diamante gigante con poderes queda completamente ensombrecida con el hecho de que los hermanos protagonistas de una forma realmente retorcida acaban, “solo a nivel de cara, no de genética” enrollándose. Incluso esto bloquea mentalmente la carencia absoluta de vestuario en las heroínas en repetidas y por supuesto injustificadas ocasiones… My goddess!
Lo de Karachi Thunderbolt es otro cantar. Este es un extraordinario esfuerzo por unificar las mejores y más locas escenas del cine de acción del cine rural pakistaní. Un tastet, para no morir en el intento de ver horas y horas, con lo mejorcito. Y vaya si se disfrutó este último atentado de Trash-O-Rama marcando un hito difícil de superar con el Bud Spencer y la Red Sonja de Pakistán.
Las sobremesas son difíciles para ver películas, pero Cutrecon está hecha para valientes y solo éstas se atrevieron durante el fin de semana con Ninja Terminator (1986) y Miami Connection (1987). Obras ya míticas del evento que sin duda pondremos en el must see del futuro yo.
Y con esta voluntad venidera, se enfoca el último tramo de la Cutrecon 15, y no podía ser de otra manera que con más explosiones y plagios nada bienintencionados como ocurre en “En Büyük Yumruk” (1983).
Podemos dejar pasar una trama delirante con poca lógica, podemos ignorar las escenas robadas de varios James Bond -las mejores escenas del film, claro-, pero hay límites y repetir cincuenta veces “esto no es cosa de mujeres”, ¡ah! no, compañero, hasta ahí. Las mismas y contundentes patadas que reparte el protagonista otomano las iguala su compañera de fatigas y ésta no está chuleando a to quisqui durante todo el film… Quina paciència!
Menos mal que la siguiente oferta es un clásico incontestable de las artes marciales con el que resarcirse un poco. “Retroceder Nunca, Rendirse Jamás” (1986) fue el film que catapultó a Van Damme y aunque con aires de Rocky “a la oriental” abrió una nueva era de las películas de acción.
Y ya tenemos aquí nuestra última maratón, para cerrar nuestra visita anual a la Cutrecon, escogimos hacerlo de la mejor de las maneras, con el Egotrip. En esta doble sesión pudimos, de verdad, disfrutar de “Empire of the dark” (1990) y “Roots of evil” (1979).
Esta sesión, que bien podría traducirse en “yo me lo como, yo me lo guiso” nos trae dos obras en las que el protagonista se alza también como el héroe incontestable -e infalible- del film. En la primera, Steve Barkett toma las riendas de casi todas las áreas y demuestra que con voluntad y un gran cariño al cine, puedes conseguir lo que te propongas, incluso vencer a fuerzas demoníacas y marcarse un Orfeo triunfal, recuperando a su amada, una qu no había envejecido, como él, varias décadas.Chapeau. El uso de los efectos especiales es entrañable, destacando el stop motion del bichin demoníaco -una monada- y que su hijo en la realidad, haga de su hijo en el film, por cierto, ambos bigotones, es un top.
Por lo que a la segunda película se refiere, aquí el Egotripero Christian Anders mezcla ínfulas de Bruce Lee con inspiraciones para Austin Powers en una producción de la RFA (Alemania del Oeste). Ciertamente, las capacidades y la forma física del protagonista sí casan con las pretensiones y jamás, jamás olvidaremos su saltito de la rana así como sus slips pseudosados, pero que el villano sea quien personificara al principal Oompa-Loompas de “Charlie y la fábrica de Chocolate” (2005) es un delirio absoluto al tiempo que una genialidad inusitada. Para otra ocasión dejaremos el “uso” de las mujeres en el film… ejem.
Pues esto es todo por este año, atrás dejamos risas, emoción tremenda y unas jornadas de disfrute colectivo en una sala de cine a reventar. A las más aguerridas y con aguante de titanio dejamos con la última y principal maratón del evento, la RAMBOTÓN que incluye «The Intruder» (1986), conocido como el Rambo indonesio; «Vahsi Kan» (1983) el Rambo Turco y «Korkusuz» (1986), el Rambo Turco 2. El festín de ¡badabooms! y ¡big badabooms! está servido.
Ese Rambete weno!
Finalmente os dejamos con el Palmarés y os emplazamos a la próxima cobertura.
Palmarés Cutrecon 15
Película ganadora
«AJ Goes To The Dog Park» de Toby Jones