Nace un nuevo festival en la ciudad condal y nada más y nada menos que de Ciencia Ficción. ¡Viva el género! Del 6 y 7 de marzo de 2026 vivimos una programación que combinó estrenos de cortometrajes, clásicos del género y actividades para todos los públicos. Vio la luz un festival, como se autodefinen las compañeras, con la voluntad de reivindicar la fuerza del género como herramienta para imaginar futuros posibles, explorar dilemas contemporáneos y reflexionar sobre la relación entre tecnología, humanidad y universo.
La sede principal del festival fue la Lleialtat Santsenca, un equipamiento municipal de gestión comunitaria del barrio de Sants dedicado al fomento de la cultura, la vecindad y la cooperación. Una sede histórica y reivindicativa que denota la intencionalidad de un evento cultural de raíz.
La Inauguración, una gala en toda regla, fue espectacular, con una sala con overbooking, copas y un film a la altura de las circunstancias.
El clásico Inteligencia Artificial, dirigido por Steven Spielberg, con motivo del 25.º aniversario de la película fue el film escogido para abanderar el Festival en su primera edición. Este cuento oscuro, versión retorcida a caballo entre frankenstein y pinocho se adelantó a su tiempo, como sólo las obras de ciencia ficción diestramente saben hacer. Los conceptos que plantea, aún muy emocionales, son la base para lo que hoy día se vive con la implantación de la IA en todas partes. Así pues, SciFi BCN se presenta “como un espacio donde la ciencia ficción es espectáculo, memoria cultural y motor de reflexión”.
La sección oficial se dividió en tres bloques de cortometrajes, propuestas internacionales que ejemplifican el estado actual del arte para con el género.
El primer bloque de la competición oficial se abre con una selección especialmente diversa dentro de la ciencia ficción contemporánea. Entre los títulos más destacados se encuentra 2045: Creators, dirigido por Richard Hollerung (Alemania), donde la bioingeniera Kara Anderson presenta a Prometheus, un androide que pronto desarrolla conciencia propia, cuestionando los límites entre creación e identidad. Desde España llega Amira, de Javier Yáñez, una historia ambientada en un misterioso conservatorio musical del siglo XIX donde jamás entra la luz, con tonos góticos y un giro sorprendente sobre la sombra y la revelación. La programación continúa con Impacted, relato de choque y catástrofe dentro de un marco futurista; seguida por Anomalía Emocional, centrada en una alteración afectiva en un contexto especulativo, y Long Distance, que sugiere vínculos humanos o tecnológicos mantenidos a gran distancia.
A ellos se suma Tato 4.0, hacia una exploración tecnológica avanzada o identidades post-humanas. Desde Corea del Sur llega Confession, de Jang Gung-ho, donde un humanoide afligido acude a la confesión religiosa en un futuro dominado por seres mecánicos, difuminando los límites entre fe y máquina. También se presenta Protocol, centrado en usos futuristas que rigen relaciones entre humanos y sistemas tecnológicos; Salamander’s Land, evocando un entorno alterado o pseudo apocalíptico hipnótico; y Memories of the Future, obra que sugiere un viaje entre recuerdos anticipados y futuros posibles. En conjunto, este primer bloque ofrece un recorrido amplio por identidades artificiales, mundos ocultos, emociones alteradas y realidades especulativas.
El segundo bloque profundiza en futuros virtuales, identidades replicadas y tensiones entre biología y tecnología. Comienza con 2047, relato ambientado en un porvenir donde gran parte de la humanidad vive inmersa en mundos digitales, y un agente debe enfrentarse a grupos que pretenden derribar ese sistema virtual. Le sigue Bootstrapped (EE. UU., Joe Heath), una pieza independiente centrada en ideas futuristas, y Corps étranger (Bélgica), cuyo título apunta hacia la alienación y la otredad tecnológica. Desde México llega Darrere de la cortine, que juega con secretos y realidades ocultas en clave futurista.
La programación continúa con Ginoide (Cataluña), centrado en un androide femenino y la cuestión de la humanidad en contextos tecnológicos avanzados. Francia aporta Mesofaune, pieza que fusiona biología y tecnología; mientras que desde España se presenta Planetagatik, que podría explorar colonización o ecosistemas futuristas. El bloque incluye además Pobre Marciano, posiblemente con un enfoque dramático o humorístico sobre la figura extraterrestre; Qui Insieme (Italia), con un tono inhumano dentro de realidades paralelas; y Servants in Disguise (Corea del Sur), donde robots mayordomos comienzan a cuestionar su propósito e identidad. Este bloque pone el foco en sociedades virtuales, cuerpos artificiales y nuevas formas de vida.
El tercer bloque ofrece una mirada más irónica, existencial y cósmica dentro del género. Se abre con Conquerors (Cataluña), obra que sugiere exploraciones sobre conquista y poder, y continúa con Conspirosaurus (Francia), mezcla satírica que juega con conspiraciones y criaturas imposibles. Desde Cataluña también llega Dreaming Ric, posiblemente centrado en sueños o niveles de conciencia. Corea del Sur aporta Human Verification, donde actores entrenan para interpretar inteligencias artificiales, planteando de forma incisiva quién es realmente humano.
La selección continúa con Lost in Galactic Translation (Suecia), relato sobre malentendidos en el espacio; Signal (Francia), centrado en comunicaciones o interferencias cósmicas y la maravilla de la vida en toda su expresión; y Song of Silence (EE. UU.), pieza evocadora que emplea sonido —o su ausencia— como motor narrativo en una historia distopica. A ellos se suma Sunrise Falling, donde dos robots próximos a convertirse en chatarra se preguntan por qué seguir existiendo. El bloque se cierra con The Missing Segment (EE. UU.), historia sobre un fragmento perdido capaz de alterar la comprensión de un universo narrativo. Este último tramo del día apuesta por la experimentación, el humor crítico y las reflexiones sobre identidad en el espacio y en la mente.
En conjunto, la Sección Oficial reflejó el dinamismo del formato corto en la ciencia ficción contemporánea, capaz tanto de experimentar con nuevas formas visuales como de plantear dilemas universales en pocos minutos.
El festival se dió el lujo de regalarnos una sesión especial impresionante, recuperando dos “clásicos”: El hombre perseguido por un O.V.N.I. y el cortometraje Yuri’s Omen de Jordi Montornès.
El hombre perseguido por un O.V.N.I., considerada la primera película de ciencia ficción realizada en Cataluña demuestra que los prejuicios están para derrocarlos. Con mínimos medios, plantea una historia inquietante con invasión alienígena en nuestro territorio que ya hubiera querido Xfiles en el 76, en casi postdictadura y con censura…. La sesión se acompañó del cortometraje Yuri’s Omen, cinta que nos traslada a un Pripiat post accidente nuclear y con una historia de maldición generacional inmersiva y en ruso grabada en Lleida. Vinga amunt aquest territori! Ambas obras fueron presentadas por sus respectivos directores, por su parte además, Juan Carlos Olaria, recibió un sentido homenaje.
Programar esta pieza fundacional en la edición inaugural tuvo un valor simbólico evidente: SciFi BCN quiere reivindicar no solo el futuro del género, sino también su legado y su papel dentro del patrimonio cultural catalán.
Otro de los homenajes del festival se dió al profesional de la crítica cinematográfica y presentador Àlex Gorina por toda su carrera, un momentazo para fans y para el propio y emocionado compañero.

Por lo que a las Actividades paralelas se refiere, algo indispensable para un festival, tres maravillosas propuestas redondearon la programación del Sci Fi BCN. Una exposición de pósters, un podcast en directo, l’idíl·liQ de la mano de la periodista Karen Madrid, y una mañanita de sábado de juegos de mesa. Nada mal plan para completar la pasión por el género que nos ocupa.
SciFi BCN arranca con una primera edición que combina memoria y futuro, tradición y experimentación. Un festival que apuesta por la ciencia ficción como un espacio de celebración, reflexión y comunidad, y que se presenta dispuesto a convertir Barcelona en un punto de referencia del género. Olé.
Os dejamos con el Palmarés y unas cuantas reflexiones acerca del futuro, aquel país desconocido ;)
Palmarés
Premi al Millor Curtmetratge (Jurat Oficial)
Signal, de Emma Carré i
Mathilde Parquet.
Premi al Millor Curtmetratge Català (SCCFF)
Ginoide, de Celia Galán.
Premi del Públic
Ginoide, de Celia Galán.