Por supuesto que se ha hecho corto, y es que el Cryptshow es un referente que desde hace veinte años nos deleita con la mejor de las selecciones del género fantástico y de terror, un festival que ha sabido mantener su propuesta e integridad a pesar de todas las adversidades y que ha conseguido crear su propio sello con la sesión musical, una que recupera filmes incunables y, siempre, maravillosos.
En esta edición de doble celebración el pistoletazo de salida, por lo que a cine se refiere, con una sesión de cortometrajes dirigida al público juvenil con la colaboración de Pam i Pipa, Norma Editorial, Freakyonline, Bonpreu i Fedaia. De entre la selección entre films a competición y retrospectivas no podemos dejar de destacar La Noria, un claro ejemplo de lo mejorcito que el cine de animación puede aportarnos en el panorama español, un corto que tuvo un meteórico recorrido que aún está en nuestras memorias.
La tarde empezó ya con los motores en marcha y un calor venido del mismo averno que se pudo soportar al albergue del teatre del Círcol, sede del festival. Dentro de ésta pudimos disfrutar de seis trabajos, a saber: A Perfect Match de Sergey Kharchenko, una fábula en la que dos personas aparentemente divergentes hallan que son perfectas la una para la otra;
Historia de un chico triste de Carlos Blázquez Rámila, que como bien vaticina el título, es bien triste pues de comer alpiste el protagonista queda tan harto que el ansia por cambiar la dieta no le lleva a buen puerto, una simpática animación en pareado cosa que aquí también hemos intentado.
The Screaming de Guillaume Boivin, Steve Villeneuve, un relato pseudogótico con levantamiento de la ultratumba incluido que con una gran puesta en escena e inteligente desarrollo, parece la semilla de más metraje; Il Giorno de la Bestia de Martina Girlanda, un penoso relato de la huida forzosa por la guerra que demuestra lo vil, la supervivencia y la pura naturaleza en una historia sobre un pasado muy presente; Quimera Fui de Nicté Díaz Manzano es un excelente stop motion sobre la aceptación de uno mismo o la diferencia proyectada, todo con un alter ego corroído, zombificado y a la postre, cercano; y The Complete Package de Wyn Wallace, una maravilla que vehicula el look retro de los ochenta y las cintas de ligoteo con la crítica más acérrima al mercantilismo del cuerpo en su extremo más càrnico.

Encaramos una segunda sesión semi vespertina con otras seis obras, creo que ya estais pillando la dinámica numérica…
The Rug de Sean Cisterna demuestra que la edad no solo no es un impedimento para una buena historia sino un aliado fortísimo, en este caso, con la alfombra asesina y una anciana con poquitos escrúpulos, sí, no todas son indefensas corderitas. Le sigue el maravilloso Barlebas de Malu Janssen, un extraordinario homenaje a Bergman dentro de una historia de caza de brujas que alza su voz magistralmente en pro de la dignidad y de continuar con la lucha contra la ignorancia y la superstición en el cuerpo de las mujeres. Olé.

Y continúa con Disturbia de Mira Yankova, animación activista con hibridación animalística que se permite un repaso político social: Necrosectos de Javier Lozano Sánchez, un reversillo kafkiano en el que insectos muy listillos se “apoderan” de las casas; Sequencial de Bruno Caetano corto stop motion y animación 2D sobre el sentido de la vida y la madurez personal; y Pimple de Fernando Alle, obra que ha arrasado con su presencia en certámenes este año dada su frescura para unificar el bullying, la venganza y el asquete entrañable, una delicia para todas las fans de Mrs Pimple, ya tu sabe.

Como ya viene siendo tradición el Cryptshow reserva una de sus mejores sesiones a un festival invitado, en este año tan especial se lo dedica al Randfilmfest con la suerte de contar con la presencia del director de la primera obra seleccionada del festival germano, Peter Ahlers con The mince Prince (Der Mettigelprinz).
Este inclasificable film se basa en la filia de su protagonista y cómo consigue vencer su frustración, sea como fuere, es muy edificante este logro, empero lo inusitado de este trabajo se halla en que su filia sexual-caníbal se hace realidad cual golem hecho de carne picada (y anatómicamente correcto como macho humano). Si eso no es una ida de olla refrescante que venga quien sea a hablar conmigo -y con Peter, por otro lado, maravillosa persona-.

El resto de obras fueron: Bunny de Lars Kemitz, Protokolle de Jan Soldat, Monster Encounters de James Smith, The Male Gaze Recipe de Joey Arand, Alma Weber y
Bloody Excess in the Leader's Bunker de Jörg Buttgereit, un compendio que nos invita a replantear qué tipo de cine creamos en nuestro territorio y en qué estado mental estamos, ¿las comparativas son odiosas? Sea como fuere, si quieres que te explote la cabeza a gusto, esta es tu propuesta, conejito en super8, documental vorarefílico, encuentros serendípicos ¿?, la constatación del sesgo heteropatriarcal y la deconstrucción de “Hitler”.
La jornada se cerró con el largometraje O Apóstolo de Fernando Cortizo, cuya reseña ya hicimos antaño en otro gran festival, pero que atrajo a muchas personas con ganas de revisionar tras varios años esta obra de animación gallega.
Una nueva luz del día, que ojalá hubiera estado nublado, nos trae sudor a sudor nuevas experiencias fílmicas, empezando con un Documental sobre estas 20 ediciones dirigido por el compañero y asiduo empedernido James J. Wilson 15', seguido por la tercera sesión de cortos a competición.
La sorpresa, son 5 cortos, lo destacable, ellos en sí mismos, empezando con The Beneath de Lisette Vlassak y una historia de insidias subterráneas; y siguiendo con: la laureada Gynoid de Celia Galán y su entrevista Blade Runnera (¡y en catalán!); Pobre marciano d’Alex Rey y la reiteración de la estulticia; Dogs Reign d’Axel Zeltser con los cazadores cazados y las sirenas vampiras; y Breeders de Suri Grennell con sus transformaciones corporales.

Vamos a por la cuarta sesión de cortometrajes y, ¡qué alivio! vuelven a ser seis, puff…
Abrimos con Bag People de Valentin Classen, un syfy rural a modo de falso documental que demuestra cuánto se puede hacer con muy poco, básicamente bolsas de basura y colegas del pueblo. Le siguen Cosmic Crash de James Smith, un corto rescate alienígena de manos de malvados humanos, los cuales mueren de la peor manera - merecido-.

Amira de Javier Yáñez, el Dark City español con música de cámara y perfectamente ejecutado; Butterfly Kiss de Zohar Dvir que demuestra cómo el amor conlleva transformación y si te abres y aceptas el cambio todo es bien; Clown Song de Brady Dowad una propuesta bastante original la cual se desarrolla con una canción bastante agresiva en la que cuenta su vida y desgracias un, con todas las letras, payaso.
Y acaba esta impresionante sesión con el broche de oro de Borscht dirigida por Vika Evdokimenko, una artista verdaderamente excepcional a la que ya seguimos desde su maravilloso corto: “I Don't Need Adult Conversation”. En esta ocasión, de la depresión post parto pasa a representar los nacionalismos y su absurdo a través de la posesión de la receta por antonomasia de un plato de remolacha, el cual le da título. La contienda es, como os podéis imaginar, ridícula y sin sentido y lo peor… No es cosa del pasado, ¿verdad?
El paseo de la Sección Oficial del Cryptshow en su veinte aniversario llega a su fin con la quinta y última sesión de… ¡Si! ¡Seis cortos! Y estos fueron: El aspirante de Sam Ortí, Terror Night de Jakob Arevärn, GHOST - Marital Bed d’Aidan Karstadt, Caged de Ben Caplan, Closing Hour de Tim Smink y The Sentry de Jake Wachtel.
Burocracia en stop motion valenciano, un lio con unos altavoces (seguro que no tan altos), una ciclicidad concubinesca, un asunto seriamente enjaulado, una gasolinera pesadillesca de animación y una oda a Camboya con historia de espionaje nada usual.
Tras las, más que satisfactorias, sesiones de cortometrajes, paso a premios y a la película oriental del año, en concreto este se disfrutó de Twilight of the Warriors: Walled In de Sol Cheang y por supuesto tuvo su acostumbrada presentación y coloquio por parte de las compañeras de CineAsia.
Para culminar el festín (y por la Diosa, la ola de calor) el festival de Badalona, saca, nunca mejor dicho do de pecho con la proyección musicada de Begotten (1989), d’E. Elias Merhige, con la inestimable performance de la mano de Agustí Busom, Kenzo mishima y el Crypts Cor, dirigidos por Pol Isern.

La sesión que Clausura el certamen y vendida sin trampa alguna como “LA PEL·LÍCULA MÉS ESTRANYA DEL MÓN 'ENGENDRADA” no fue otra que la estadounidense Begotten dirigida y guionizada por E. Elias Merhige. Un film en blanco y negro dentro de la clasificación de experimental y ciertamente surrealista, que a partir de una estética sucia con un exceso casi ofensivo de ruido, escenas estiradas al máximo y un gore eminentemente explícito por sí solo introducen a la espectadora en un limbo sensorial e intelectual que sew aviene con la temática versada en un/el génesis. Si a esto le sumas el arte de Busom y compañía la experiencia se transforma en toda una aventura que sublima lo cinematográfico. Sonidos integrados, un theremin en directo y un coro de lujo elevaron la sesión a imprescindible, haciéndonos sentir muy afortunadas por haberla podido vivir.
El Cryptshow, apología del gènere fantàstic i de terror, demuestra un año más y con más trascendencia que nunca, su absoluta necesidad en el panorama festivalero y su enorme aportación a la industria cinematográfica. Un proyecto que se merece seguir cumpliendo años. Per molts anys companyes!
Ya sabéis lo que viene:
Palmarés Cryptshow 2026
XX Premio Serra Circular
Borscht, dirigida por Vika Evdokimenko
Mejor dirección
Sam Ortí per El aspirante
Mejor guión
Cèlia Galán per Gynoid
Mejor interpretación (Premio ex aequo)
Alejandra Pino per Gynoid i Daniel Raymont per The Sentry
Mejor animación
Closing Hour de Tim Smink
Mejor fotografía
Barlebas de Malu Janssen
Mejor banda sonora
Seqüencial de Bruno Caetano
Mejores efectes visuals
The Beneath de Lisette Vlassak
Mejores efectes especials
Borscht de Vika Evdokimenko
Menciones especiales del jurado
The rug, de Sean Cisterna: Por visibilizar a las personas mayores —un colectivo a menudo olvidado— a través de una fábula divertida, salvaje y desgarradora.
Clown song, de Brady Dowad: Por retratar el universo de los payasos desde un sentido del absurdo extraordinario, utilizando la música como espejo de nuestra parte más ridícula y humana.
Pimple, de Fernando Alle: Por conseguir una historia fresca, motivadora e hilarante con recursos limitados, sin rehuir la crudeza del bullying en la infancia.