Cobertura del KFFB 2026

 

Entre todas las ofertas cinematográficas, entre todos los festivales que parece inunden el calendario barcelonés, siempre hay algunas citas ineludibles, el Korean Film Festival Barcelona es, sin duda, una de ellas. 

 

Si solo fuera por su programación, ya estaríamos dándole toda la confianza del mundo, ahora bien, estamos en ese tipo de eventos que sientes como si estuvieras en casa. El equipo del festival junto con la sede ofrecen un ambiente familiar, agradable y una energía muy bella para todas las asistentes. Esta edición, además ha sido especialmente nutridora ya que un aire femenino ha empapado las pantallas, films dirigidos por mujeres, temáticas activistas y una retrospectiva de Park Chan-wook han dado fe de ello. 

 

 

 

Del director coreano archiconocido mundialmente por su trilogía de la violencia, hemos tenido el inmenso placer de volver a tener en pantalla grande nada más y nada menos que 5 de sus obras más comprometidas con el feminismo. La donzella, Decision to leave, Stoker, Joint Security Area y, como no, Sympathy for Lady Vengeance han completado un maravilloso mosaico de una obra comprometida y consciente capaz de moverse en diferentes territorios sin perder su esencia y demostrando a golpe de fotograma la universalidad del séptimo arte. 

 

Siempre a través de thriller y sobrevolando el terror por momentos, el cine de Chan-Wook que se nos presenta en esta retrospectiva representa el empoderamiento femenino desde varios prismas. Sympaphy (친절한 금자씨) es la venganza, lenta pero segura, rodeada de una fotografia excelente y una crudeza a la altura; Stocker (스토커), de nuevo, la superación de la aprendiz frente al maestro con una interpretación de Wasikowska impresionante; Decision to leave (헤어질 결심), es la femme fatale redefinida, donde la misteriosa Seo-rae descoloca completamente al detective; La doncella (아가씨), simplemente el adalid del feminismo en la pantalla, con una historia lgtbiqa+ que se estructura a través de las versiones de les implicades y para acabar este recorrido estelar JSA (공동경비구역), que nos introduce en el mundo militar con un personaje que difiere de todos ellos, alejados de la realidad, o de la verdad, e inmersos en una incapacidad de abandonar la pugna prefiriendo retorciéndose por dentro.

 

 

Como dijo Enrique Galceran, codirector del KFFB, en la presentación de Joint Security Area, las mujeres en la cinematografía del director tienen el mismo o más peso que su partener masculino, no son un simple adorno. 

 

En la línea y ya pasando a obras contemporáneas, hemos podido disfrutar de lo mejorcito del cine coreano abanderado por mujeres empezando por la refrescante Manok (세계의 주인) bajo el guión y dirección de Yu-jin Lee. 

 

 

 

Manok es un colorido ejemplo de cómo hacer un film sobre los prejuicios y las acritudes hacia las personas queer a través de la comedia y con happy ending incluido. ¡Claro que sí!

La historia era muy sencilla, tras décadas de activismo en la capital, la forjada protagonista se ve en la tesitura de volver a su pueblo natal, allí deberá enfrentarse a toda una comunidad, con sus cositas, ahora bien, ella tiene para todes y consigue a golpe de empatía y pureza toda una revolución en las mentes de sus conciudadanos consiguiendo, por méritos propios, un liderazgo para un futuro mejor.  

 

Unificando, el trabajo del autor de la trilogía de la violencia con la dirección femenina encontramos The Journey to Gyeong-ju (경주기행) de Kim Mi-jo. Probablemente la road movie más curiosa que hayas visto.

 



Y es que en realidad no es un viaje de placer o trabajo, es un plan para la venganza. Las supervivientes de una familia. La madre -de ahora- tres hijas y viuda recientemente solo tiene un objetivo vital, eliminar al asesino de su pequeña. Para ello, es preciso tener una buena coartada y no se les ocurre otra idea que coger carretera y manta en unas vacaciones improvisadas de familia donde, obviamente, las fotos no podrán faltar. Aun la inherente comedia, el film no se aleja de la terrible realidad que conlleva el sufrimiento y la impotencia ante que te arrebaten un ser querido y no se corta al mostrar al monstruo como lo que es. Por supuesto, el viaje atraviesa fidelidades familiares y dinámicas enquistadas para volver al centro, a la madre, con ese amor incondicional que hace lo indecible, lo que ha de hacer.

 

La familia en The Ugly (얼굴顔) de Yeon Sang-ho adquiere un cariz algo diferente. 

 

 

Este interesante trabajo habla de la fealdad, de la falta de belleza normativa, de la superficialidad y los estigmas que puede conllevar. Lo que en manos de cualquiera podría haber derivado a la comedia debido a la historia, resulta en una desgarradora historia de abusos, cobardía y simple maldad. Cuando una persona es tildada de diferente a la mayoría, ésta se convierte en una presa fácil, alguien a quien se le puede aplastar, con la que no asociarse; si la diana del bullying social es una persona noble, lo soporta y se levanta una y otra vez por lo que cree justo; The Ugly le da una vuelta de tuerca y nos dice claramente que tener una diversidad no te convierte en una buena persona de facto. Y eso nos da un baño de realidad, ya que cuando los prejuicios dan por hecho la candidez en “el diferente” se debe a que en algún punto se le considera inferior. Qué tristeza estar tan ciegos.

 

Se podría decir que es esta una sexta edición muy familiar del festival a todos los niveles, tanto dentro como fuera de las pantallas, no en vano, tanto inauguración como clausura siguieron esta línea demostrando, además, que la consanguinidad no tiene nada que ver con ser una familia. 

 

La exitosa Inauguración, protagonizada por lo que en paralelismos con los boomers sería el “Will Smith” coreano, The King's Warden (너와 나의 5분), utiliza un estilo bucólico y crudo introduciendo muchos toques de humor para adaptar una historia real en la que la afinidad entre dos personas de rango completamente opuesto se hace tan trascendental como para dejar la vida uno en manos del otro.



 

 

El realizador Jang Hang-jun no podría haber acertado más con el dúo Yu Hae-jin - Park Ji-hoon; ambos llevan el gran peso de la película, una en la que la supervivencia es el origen y el amor es el resultado. Estos antagónicos personajes construyen poco a poco una relación en las que prejuicios se difuminan ante una constatación mutua de respeto y comunión entre clases. Algo que bien podría confundirse con una fábula si no fuera por los escritos históricos. Sea como fuere, este fenómeno de masas en corea llenó las dos sesiones programadas del festival, lo que ejemplifica la universalidad de su historia y el acierto de programación.

 

La clausura también estuvo dotada de una gran dosis de cariño y devoción, en este caso, con un toque de cine de terror, con zombies. 

 

My Daughter Is a Zombie (좀비딸) de Pil Gam-seong es un entrañable film en el que un padre no renuncia a su hija-zombie y su posibilidad de curación, para ello, se la lleva al pueblo, a casa de la abuela y su adorable gato (casi el protagonista del film). A partir de aquí viene la parte de reeducación, cual animal de zoo, la ocultación, para que no la maten y un toque de drama que nunca ha de faltar en el cine coreano. Un sello imprescindible. 

Lo que en su origen fue una metáfora de la alienación de la sociedad-zombificada-, en este cuqui-trabajo se desea revertir con amor, como ya vimos en otros films como “Memorias de un zombie adolescente (2013)”, notables formas de aportar, desde el género, un toque de esperanza a nuestra gran familia humana que parece estar perdiendo el rumbo.

 

Las que no van a perder su próspera ruta son las compañeras del Korean Film Festival de Barcelona, un festival que nos acerca en cada edición un poquito más a la cinematografía de la tierra calma matutina. 

 

¡감사합니다 compañeras!